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Zapatero-Zapatista….¿Qué diferencia?

October 03, 2008

En una reciente entrevista con los medios españoles, el senador John McCain, candidato presidencial republicano, mostró una preocupante falta de conocimiento sobre el mundo actual.

Primero los hechos: Los reporteros españoles le preguntaron al senador McCain si él estaría dispuesto a invitar al Primer Ministro de España, José Luis Zapatero a la Casa Blanca. La pregunta provino de las objeciones de McCain para reunirse con líderes de países como Cuba, Venezuela, Irán y Corea del Norte.

La respuesta, sin embargo, confundió a los reporteros. El Senador respondió que él sólo se reuniría con líderes “que sean nuestros amigos y quienes quieran trabajar con nosotros de modo cooperativo”… como el Presidente Calderón de México.

Éste es el lenguaje habitual cuando se habla sobre Cuba o Venezuela. Pero en el caso de España, surge la obvia pregunta que tal vez el Senador, pensó que los reporteros estaban haciendo referencia a otro líder radical en América Latina. ¿Tal vez Emiliano Zapata, el líder de la Revolución Mexicana? ¿O tal vez el Comandante Marcos, el líder mítico de los Zapatistas en Chiapas, México?

Pero no, él, y más tarde su equipo de trabajo confirmaron, que él estaba hablando de su aliado de la OTAN, miembro de la Unión Europea, y un socio muy cooperativo en la guerra contra el terror, España.

Sólo hay dos posibles conclusiones de estas declaraciones. La primera es que McCain simplemente no sabía quién era el Primer Ministro Zapatero –a pesar de que así lo aseguró su equipo de trabajo.

La segunda conclusión es que no le gustó que Zapatero haya sacado a España de la coalición de Iraq luego de que éste fuera elegido. Esto, sin embargo, es una conclusión generosa dado que, en la misma respuesta, McCain sigue hablando de la relación de Latinoamérica y la región.

La primera interpretación, que la declaración fue un error, le resta credibilidad a la línea de ataque que la campaña republicana tiene en contra del candidato demócrata Barack Obama. El ataque ha consistido en promover la experiencia de McCain. Pero décadas de servicio y cientos de millas de viajero frecuente no le han servido a McCain para comprender que no todo líder con un apellido hispano gobierna al sur del Río Grande o es una amenaza. La segunda interpretación muestra que en un gobierno de McCain los aliados históricos de Estados Unidos podrían estar sometidos al mismo modelo Bush de “están o no están con nosotros”.

Todo este incidente demuestra que para un presidente tener un buen juicio es más importante que una buena experiencia. Y el buen juicio es la base sobre la que deberíamos evaluar a los candidatos en la elección de noviembre.