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Remarks: Paraguay's President Fernando Armindo Lugo

September 23, 2008

***Remarks as prepared for delivery***

Cambio político

Es un placer y un honor para mi, como presidente del Paraguay, compartir con esta selecta audiencia, el cambio político ocurrido en mi país el 20 de abril y, al mismo tiempo, invitarles a explorar las oportunidades que surgen para invertir, generar empleo, producir alimentos y promover el bienestar de la gente en el Paraguay.

Después de 61 años de gobierno de un solo partido político y por primera vez en la historia política un partido entrega el poder a otro por la vía de las urnas, como corresponde dentro del código democrático. Paraguay se suma a los vientos de cambio democrático en la región.

El nuevo gobierno que represento constituye una respuesta inequívoca a las varias demandas acumuladas y oportunidades perdidas en las últimas décadas. La ciudadanía voto este año por el deseo de una mayor justicia social, por frenar la destrucción masiva del medio ambiente, el combate de la corrupción, la informalidad y la discrecionalidad de un Estado débil y oportunista que ha postergado por años trazar una estrategia de desarrollo sostenible e inclusiva.

Este gobierno representa el fin de la transición a la democracia de 19 años para iniciar la reforma del Estado y de la economía e incentivar la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones políticas.
 
Oportunidades

Este cambio iniciado vamos a llevar a cabo con el esfuerzo interno y la participación extrema responsable para distribuir prosperidad a nuestro pueblo, detener la pobreza y las emigraciones masivas que causan dolor a nuestro pueblo.

Paraguay tiene una economía eminentemente agropecuaria, abundantes recursos naturales y energía hidroeléctrica, sin desastres naturales cíclicos, mano de obra joven, baja presión tributaria y una sólida estabilidad macroeconómica.

Hemos tenido una crecimiento económico de 4,5 % anual en los últimos cinco años, una inflación de un solo digito, un ingreso per capita de 2.100 dólares anuales, una deuda externa del 30 por ciento del Producto Interno Bruto, reservas internacionales de 3.000 millones de dólares. Las posibilidades de producción agrícola y agroindustrial en varias áreas son inmensas. Tales como la alimentaria, los textiles, la oleaginosa, la madera, los biocombustibles y electrointensivas.

Estamos comprometidos en mantener los logros e impulsar decididamente una lucha frontal para reestablecer la justicia y el Estado de Derecho, para garantizar la vida de las personas y sus inversiones.

Paraguay va a dejar de ser el país de las malas noticias: de corrupción, de piratería y de tráficos ilegales. Paraguay inicia una nueva era de desarrollo económico sustentable, equitativo y ecológicamente responsable.

Estamos empeñados en mantener un crecimiento económico de 5 % promedio anual, baja inflación, reducir la extrema pobreza del 19 al 10 por ciento para los próximos cinco años. Estamos empeñados en ampliar la plataforma de la producción agropecuaria, incorporar mayor valor agregado y explorar nuevos mercados.

Paraguay tiene una alta potencialidad para la producción de alimentos y de abundante energía limpia para aprovechar las oportunidades internacionales. No obstante, necesitamos de mayores niveles de inversión, la incorporación de tecnología, mejorar la calificación de mano de obra y la participación publico-privada para impulsar las inversiones publicas en infraestructura física para romper con nuestro aislamiento que nos pesa como país mediterráneo. El desafío es doble: integrarnos interna y externamente y romper con años de aislamiento.

Estamos abocados como gobierno a modernizar la administración publica para hacer mejores políticas públicas, ofrecer servicios más eficientes y crear el servicio civil profesional. Esto ha estado ausente por décadas, por la hegemonía del partido único, el clientelismo y la utilización ilegal de los bienes del Estado para enriquecimiento de sus gobernantes.

Riesgo

Queremos construir una relación solidaria con el sector privado responsable, empresarios innovadores para generar trabajo, producir riqueza, pero sin destruir la naturaleza, ni degradar las condiciones de vida nuestra gente.

Entendemos que la estabilidad política y económica no son más importantes que la estabilidad social. Por eso, estamos empeñados en aplicar políticas sociales que apunten al combate a la lucha contra la pobreza extrema. No es posible pensar en un desarrollo sostenido cuando el mercado y el Estado niegan oportunidades a los más débiles. No es posible tampoco sostener la democracia con la exclusión de las grandes mayorías del beneficio económico. Por esta razón, creemos en el crecimiento económico con equidad social y en la responsabilidad medioambiental, que representa el eje central de nuestras políticas públicas.

Queremos invitarles a que inviertan en nuestro país. Nosotros haremos el esfuerzo de ofrecerles todo tipo de garantías y las condiciones para aumentar la competitividad del país. Deseamos construir relaciones de beneficios mutuos para conseguir nuevos mercados, generar ganancias, empleos y mejor distribución del ingreso. Ha terminado el periodo de la extorsión, el desperdicio de los recursos y la apropiación indebida de las donaciones recibidas en el pasado.

Reiteramos nuestro compromiso de construir un Estado más eficiente y equitativo, ausente por sesenta años, alentar las inversiones privadas, garantizando la vigencia el Estado de Derecho y el cumplimiento estricto de las leyes. Además, asegurar la previsibilidad macroeconómica y política son las garantías para las inversiones con responsabilidad social.

Pero al mismo tiempo, hacemos un llamado a los países mas avanzados para la apertura de los mercados, de tal modo a construir una economía globalizada, más humana y solidaria, especialmente con los países que sufren asimetrías centenarias, como es el caso del Paraguay.

Sabemos que el desafío es grande, cuando la expectativa de cambio es enorme, en un contexto internacional difícil e incierto, pero estamos seguros de que haremos todo lo que corresponda de nuestra parte para construir la institucionalidad del Estado, humanizar la economía y devolver la ética al campo de la política y, sobre todo, la de los lideres que la encabezan.

Paraguay ha cambiado y les invitamos a todos a ser parte de esta nueva empresa, mas humanitaria y solidaria.