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A Seat at the Table: Five Steps to Making Latin American Politics More Diverse

Bolivian congress

The Bolivian Congress. (Getty Images)

March 22, 2017



The story of political representation is not unlike many stories in Latin America. Progress has been made, with some notable success stories, but the region is still home to stark contrasts and there is much work to be done. Women, indigenous, Afro-descendant, and LGBT people are still too often shut out of decision-making processes on the national, state, and municipal levels. For example, in 2016, in no country where data was available was the percentage of indigenous lawmakers higher than the percentage of indigenous people in the population as a whole. Such low levels of political representation do little to empower minorities, and may hamper progress elsewhere in society. The scenario will likely continue unless systemic societal issues like sexism, racism, and inequitable access to education are addressed. While these struggles continue, governments and civil society should take concrete, pragmatic steps to help elect and support politicians from underrepresented groups.

Americas Society consulted experts from diverse fields and identified five strategies to get the region’s democracies moving in the right direction. This new report, with support from the Ford Foundation, looks at strategies for electing and supporting minority lawmakers in Latin American politics.



La historia de la representación política no difiere mucho de varias historias en América Latina. Sin duda se ha progresado, y hay algunas historias exitosas notables, pero la región continua presentando fuertes contrastes y aún queda mucho trabajo por hacer. Las mujeres y las poblaciones indígenas, afrodescendientes y LGBT siguen siendo excluidas con frecuencia de los procesos de toma de decisiones a nivel nacional, estatal y municipal. Por ejemplo, en 2016, en ningún país de la región con datos disponibles el porcentaje de legisladores indígenas fue mayor que el porcentaje de la población indígena en su conjunto. Niveles de inclusión política tan bajos ayudan poco a empoderar a las minorías e incluso podrían impedir el progreso en otros sectores de la sociedad. Este panorama podría continuar si los problemas sociales como el sexismo, el racismo y el acceso no equitativo a la educación siguen persistiendo en América Latina. Los gobiernos y la sociedad civil deberían tomar pasos concretos y pragmáticos para aumentar los niveles de representación política.

Americas Society consultó a varios expertos e identificó cinco estrategias para lograr que las democracias de la región se muevan en la dirección correcta. Este nuevo informe, con el apoyo de la Fundación Ford, analiza estrategias para elegir y apoyar legisladores de grupos minoritarios en la política Latinoamericana.