Main menu

Entrevista: Ministro de Seguridad de El Salvador David Munguía Payés discute la tregua entre las pandillas

(Image: Roberto Hernández, Escenario Photo & Video)

October 24, 2012

“Si comparamos las cifras de homicidios, este año ocurrieron entre 1.400 y 1.900 menos muertes que en el mismo período el año pasado.”

Tras participar en una mesa redonda privada de AS/COA sobre seguridad y la prevención de la violencia en El Salvador, el Ministro de Justicia y Seguridad Pública de ese país David Munguía Payés conversó con el Director de Políticas Públicas de AS/COA Jason Marczak sobre los resultados de la tregua que comenzó en marzo de este año entre los miembros de la Mara Salvatrucha y M-18 en El Salvador, y sobre las posibilidades de replicar esta experiencia en Guatemala y Honduras. El Ministro también discutió el rol del sector privado en el incremento de la seguridad de la mano con el fortalecimiento del sistema de justicia: “el que ha cometido un delito, un asesinato, una extorsión, un robo, tiene que ir a la cárcel.”


Read the English translation of the interview.


AS/COA: ¿Cuál es el estatus actual de la tregua entre las pandillas que fue formulado en marzo de este año?

Ministro David Munguía: En primer lugar, hay que aclarar que esta tregua la ha trabajado la sociedad civil de forma conjunta con la iglesia católica con el objetivo de neutralizar el principal generador de violencia en el país que eran las pandillas. Múltiples estudios nos han permitido descubrir que el principal generador de violencia en el país era precisamente una guerra que había entre estos grupos.

Como la política de gobierno no permite negociar con grupos criminales y tampoco con pandilleros, entonces generamos los espacios para que la iglesia católica y la sociedad civil hicieran el trabajo que el gobierno no podía hacer.

Además de alcanzar que las pandillas dejaran de matarse, esta tregua ha disminuido la violencia y ha reducido las tensiones en diferentes centros penales.  Antes solíamos tener  muertes de motoristas y de cobradores del servicio de autobús público semanalmente. Hoy ya no las tenemos. También había muertes frecuentes de policías, y miembros de las fuerzas armadas que trabajaban en el área de la seguridad. Eso ya no lo tenemos. También había reclutamientos forzosos en las escuelas y crímenes violentos, en particular asesinatos. Ahora ya no los tenemos. Las pandillas generaron una zona de paz en las escuelas, y a partir de ese momento no hemos tenido más muertes allí.

En El Salvador, la tregua ha contribuido a la disminución de los homicidios, pero ese no es el único trabajo que estamos haciendo. Estamos trabajando en forma agresiva con medidas de prevención de violencia en barrios y colonias donde hay fuerte presencia de pandillas, y además hemos fortalecido la capacidad operativa de la policía nacional civil.

Solamente en los primeros cinco meses del año habíamos capturado a más de 20.000 delincuentes entre los cuales más del 90 por ciento tenían que ver con las pandillas. A esta fecha hemos capturado a más de 35.000 personas. Es decir, la policía nacional civil ha tenido una gran capacidad operativa para romper estructuras criminales. Cuando combinas acciones de prevención, control y represión del delito con esa gran capacidad de la policía, y en medio de eso el tema de la tregua que disminuye la violencia pandilleril, comienzas a tener resultados.

¿Y cuáles son resultados? Anteriormente teníamos un promedio de 14 muertos durante el día, hoy tenemos un promedio de 5. Si comparamos las cifras de homicidios, este año tenemos entre 1.400 y 1.900 muertos menos que en el mismo periodo el año pasado. Eso creo que es importante para la sociedad salvadoreña y transmite un mensaje de seguridad.

AS/COA: La violencia en El Salvador es distinta a la violencia en Honduras o Guatemala; las pandillas son distintas a los narcotraficantes en otros países. ¿La tregua entre las pandillas es replicable en Guatemala o en Honduras?

Munguía: Yo creo que sí, considerando como lo has dicho la diferencia que existe entre la situación de delincuencia en Guatemala y Honduras en donde un componente importante de la violencia es generado por los carteles de drogas que—con la presión que están haciendo las autoridades mexicanas—han movido su retaguardia ha algunos países de Centroamérica. Guatemala es el más afectado, seguido por Honduras. El Salvador es afectado en menor grado puesto que allí las pandillas controlan el territorio donde viven, lo cual ha impedido que los carteles de drogas también vengan a establecerse.

Yo creo que, tomando en consideración las particularidades de este proceso de paz en El Salvador, éste se puede trasladar a otros países. De hecho, han venido observadores de esos países a ver como funciona nuestro proceso. Pero una cosa interesante es que han venido miembros de pandillas de Guatemala y de Honduras ha hablar con los mediadores de la iglesia católica, con Raúl Mijango [mediador en la tregua entre las pandillas] para conocer más de cerca este proceso. Igualmente en el ámbito gubernamental yo he tenido reuniones con los ministros de justicia y seguridad o de gobernación en Honduras y en Guatemala y les hemos explicado este proceso que en El Salvador ha dado resultados.

Nosotros teníamos 30 años en los que la violencia en el país iba en una espiral ascendente, y habíamos aplicado cualquier tipo de medidas—represión, medidas  preventivas, combinaciones de ellas—y  no nos estaba dando resultados porque en medio de todo eso había una guerra que había que detener. Si no deteníamos la guerra, las medidas de prevención eran poco eficaces.

Por eso que este proceso que se ha llamado tregua es un componente importante para disminuir la violencia en el país. No es la solución a la violencia, pero sin esta tregua no podríamos trabajar para resolver los problemas de violencia del país.

AS/COA: Acabamos de terminar una reunión sobre la colaboración entre el sector público y privado para disminuir la violencia y aumentar la prevención de la misma. ¿Cuál es el rol del sector privado, no solamente en la tregua actual sino también en los planes de seguridad del gobierno?

Munguía: Yo he hablado de dos cosas. Una de ellas es tratar que el tema de la seguridad pública no se politice, y eso tiene que ver con el sector privado y la sociedad civil también. En la media que podamos sacar de la agenda de los partidos políticos la politización de la violencia, creo que vamos a avanzar.

Otra cosa importante es darle esperanzas a la gente y que la gente sepa que la violencia en el país tiene solución. El sector privado debe tener confianza y colaborar con nosotros. Uno de los grandes problemas que hemos encontrado es  la falta de oportunidades que tienen los jóvenes sobre todo en los barrios populares. Ahí es donde la empresa privada puede ayudar, en la medida en la que invierta y sea generadora de trabajo sobre todo en estas áreas. Creo que la violencia va a ir disminuyendo puesto que los jóvenes van a tener menos incentivos de ingresar en actividades delictivas y desarrollarse en ellas, porque van a tener oportunidades de trabajar y contribuir con el sustento de sus hogares.          

AS/COA: Además de la tregua, ¿cuáles son los planes de seguridad del gobierno en los próximos años?

Munguía: Tenemos un plan estratégico donde están contenidas las políticas de justicia, seguridad y convivencia. El primer pilar es la represión del delito. El segundo es las mediadas de prevención. Tenemos otro eje que tiene que ver con la ejecución de las penas y las medidas de rehabilitación y reinserción. Y otro eje importante es la atención a las víctimas de la violencia. Finalmente, el último tiene que ver con la reforma legal e institucional.

Cuando combinas todos estos ejes, comienzas a tener resultados. Y nosotros hemos estado armonizando eso. Pero además hay otra cosa importante que es el trabajo conjunto y coordinado que tiene que haber entre el ministerio de justicia y seguridad y el resto de los organismos del estado que forman la cadena de justicia en el país. Si no trabajamos nosotros coordinadamente, pocos resultados vamos a tener. Porque no solamente basta capturar a los delincuentes y sacarlos de la calle, sino también el que ha cometido un delito, un asesinato, una extorsión o un robo tiene que ir a la cárcel. Tiene que haber un sistema de justicia que sea eficiente, que no genere impunidad en el país para que todos aquellos que hayan cometido un delito, paguen por él.